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Ser el chef privado de un multimillonario es como ser un esclavo

Llega un momento en que no puedes ser feliz no importa la cantidad de dinero que tengas. Conozco muchos ricos miserables, deberían ser felices, pero sólo son personas.

Photo via Flickr user Dorota Trupp

He trabajado en la industria hostelera toda mi vida. He sido lavaplatos, garrotero, mesero y bartender, trabajé en todos los puestos de una cocina. Hace catorce años, me convertí en el chef privado de un multimillonario.

La gente fantasea con tener un chef privado, porque simplifica mucho tu vida. Quizá obtendrías una felicidad extrema por la cantidad de tiempo extra que puedes invertir en el trabajo o actividades de ocio. La única desventaja: es que descubrirías que salir a restaurantes es decepcionante. A menudo escucho a mis jefes decir "no estaba tan bueno como lo que me preparas". Sólo piensa lo lindo que sería tener una muy buena comida, preparada como te gusta, tres veces al día, cinco días a la semana. No es una mala vida.

Prácticamente, mis empleadores no me exigen nada para comer. La mayor parte del tiempo, no saben lo que van a comer hasta que se sientan. Poca gente estaría dispuesta a confiar tanto su dieta, así que en realidad soy un ser atípico en la industria; yo tomo todas las decisiones relacionadas con la planeación del menú y las compras. A veces, quizá dicen que están de humor para algo más especial, pero además de eso, todo depende de mí.

Es mucho más relajante que un trabajo normal en un restaurante, así que el estrés no es problema. La paga es buena y el equipo es insuperable. Antes de casarme, vivía con la familia e iba a donde ellos. Ahora, paso la mayor parte de mi tiempo viviendo con mi esposa, pero cinco meses al año la familia para la que trabajo va a Florida y tengo que ir con ellos. En esencia estoy separado por cinco meses.
A mi esposa no le gusta nada y ha causado grandes tensiones a lo largo de los años. Por suerte, esos cinco meses están intercalados con momentos en que podemos vernos. Hablamos todo el tiempo.
Y si estuviera en la industria regular, no sería tan diferente. Sé cómo funciona: trabajas 12 horas al día, seis días a la semana. No tienes vida y ya. Después de tu turno, estás tan exhausto que terminas bebiendo o algo y te vas a casa, te desmayas y vas a trabajar al día siguiente. Apenas ves a tu pareja. En general estar en el negocio de la cocina es muy duro para las relaciones personales.

Incluso ahora que en esencia no vivo en el mismo lugar que mis empleadores, estar tan cerca de ellos es un poco complicado de manejar. Puede generar momentos algo incómodos. A veces no encajo del todo con los tipos educados de la Costa Este, tiendo a ser un poco testarudo y raro.

Una vez, la familia tenía una cena con personas que yo no conocía. Me encargué de todo como siempre, estaba limpiando la mesa y ellos estaban discutiendo sobre política. Simplemente se me salió opinar algo al respecto. Mi jefe respondió y salí de la habitación. Más tarde, luego de que los invitados se fueran, mi jefe dijo "Quizá quieras tener más cuidado con lo que dices frente a ciertas personas. Después de que saliste, nuestro invitado dijo, '¿Quién chingados se cree este güey?'" O sea, que soy un sirviente y no debo opinar sobre asuntos políticos en la mesa.

Pero la mayoría de las veces es genial. Los invitados son muy respetuosos y están encantados por tener a alguien que los cuide. La mayoría son muy amables. Una vez hasta me dieron propina. La gente está tan contenta de ser tratada como en el paraíso, recibiendo comida de un chef privado. No hay nada de lo que pueda quejarme en ese sentido. Además, soy muy bueno en lo que hago.

La familia tiene millones de familiares y amigos. Aquí en Florida, tienen tres casas. Una en la que viven, una para mí y una para los invitados. La capacidad total es de casi 20 personas con camas y baños. En esos eventos es una locura. Ayuda que no tengo que hacerlo todo por mi cuenta. Los niños están dispuestos a ayudarme, no son mimados. Siempre están dispuestos a echar una mano para hacer que todo fluya mejor. Pero para ser honesto, cocinar y limpiar para 20 adultos es extenuante. Algunas personas dejan un camino de basura por donde quiera que pasan. Esas personas me quitan mucho tiempo.

Para mí, la mejor parte es la gente que puedo conocer. Me llevo con administradores del fondo de cobertura, políticos y gente famosa. Experimentas un estilo de vida muy diferente, algo que la gente promedio no puede ver. Puedes ver cómo viven las personas cuando ganan quinientos mil millones de dólares al año.

Algo obvio es que parece que no importa cuánto dinero ganes pasado cierto punto. O eres feliz o no. Una vez has alcanzado cierto punto en tu vida, cualquier cantidad de dólares no te hará feliz. Conozco muchos ricos miserables y bastardos que añoran todo esto. Deberían ser felices y vivir vidas increíbles. Pero sólo son personas, y la gente siempre es como es. El dinero no cambia eso, no tanto. Sólo simplifica las cosas.

Fuente: https://munchies.vice.com/es/article/ypxjvk/ser-el-chef-privado-de-un-multimillonario-es-como-ser-un-esclavo

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